Al igual que todos los medicamentos, este medicamento puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran.
Efectos adversos graves
Si experimenta alguno de los siguientes efectos adversos graves, interrumpa el tratamiento con pomalidomida y acuda a un médico inmediatamente, porque podría requerir tratamiento médico de urgencia:
• Fiebre, escalofríos, dolor de garganta, tos, úlceras bucales o cualquier otro signo de infección (debido a la disminución de glóbulos blancos que se ocupan de luchar frente a la infección).
• Hemorragia o moratones sin causa aparente, incluyendo hemorragias nasales y hemorragia intestinal o estomacal (debido a los efectos sobre las células sanguíneas llamadas “plaquetas”).
• Respiración rápida, pulso rápido, fiebre y escalofríos, capacidad para orinar escasa o inexistente, náuseas y vómitos, confusión, inconsciencia (debido a una infección de la sangre llamada sepsis o choque séptico).
• Diarrea grave, persistente o sanguinolenta (posiblemente acompañada de dolor de estómago o fiebre) causada por la bacteria Clostridium difficile.
• Dolor en el pecho o en las piernas e hinchazón, especialmente en la parte inferior de la pierna o las pantorrillas (producido por coágulos de sangre).
• Dificultad respiratoria (debido a una infección grave en el pecho, inflamación del pulmón, insuficiencia cardiaca o coágulos de sangre).
• Hinchazón de la cara, labios, lengua y garganta, que puede causar dificultad respiratoria (debido a unos tipos graves de reacciones alérgicas llamadas angioedema y reacción anafiláctica).
• Ciertos tipos de cáncer de piel (carcinoma de células escamosas y carcinoma de células basales), que pueden producir cambios en el aspecto de la piel o bultos en la piel. Si observa cambios en el aspecto de la piel mientras toma pomalidomida, informe a su médico lo antes posible.
• Recurrencia de la infección por el virus de la hepatitis B, que puede causar amarilleamiento de la piel y de los ojos, orina de color marrón oscuro, dolor abdominal en el lado derecho, fiebre, náuseas o malestar. Informe a su médico inmediatamente si observa alguno de estos síntomas.
• Erupción generalizada, temperatura corporal alta, nódulos linfáticos agrandados y efectos sobre otros órganos del cuerpo (reacción a fármacos con eosinofilia y síntomas sistémicos, que también se conoce como síndrome de DRESS o síndrome de hipersensibilidad a fármacos, necrólisis epidérmica tóxica o síndrome de Stevens-Johnson). Deje de tomar pomalidomida si presenta estos síntomas y póngase en contacto con su médico o acuda al médico inmediatamente. Ver también sección 2.
Si experimenta alguno de los siguientes efectos adversos graves, interrumpa el tratamiento con pomalidomida y acuda a un médico inmediatamente, porque podría requerir tratamiento médico de urgencia.
Otros efectos adversos
Muy frecuentes (pueden afectar a más de 1 de cada 10 personas):
• Dificultad respiratoria (disnea).
• Infección de los pulmones (neumonía y bronquitis).
• Infecciones en la nariz, senos paranasales y garganta causadas por bacterias o virus.
• Síntomas de tipo gripal (gripe).
• Recuento bajo de glóbulos rojos, lo que puede producir anemia que da lugar a cansancio y debilidad.
• Niveles bajos de potasio en sangre (hipopotasemia), que puede causar debilidad, calambres y dolores musculares, palpitaciones, hormigueo o entumecimiento, disnea y cambios de humor.
• Niveles altos de azúcar en sangre.
• Latido cardiaco rápido e irregular (fibrilación auricular).
• Pérdida de apetito.
• Estreñimiento, diarrea o náuseas.
• Vómitos.
• Dolor abdominal.
• Falta de energía.
• Dificultad para conciliar o mantener el sueño.
• Mareo, temblor.
• Espasmos musculares, debilidad muscular.
• Dolor de huesos, dolor de espalda.
• Entumecimiento, hormigueo o sensación de escozor en la piel, dolor de manos o pies (neuropatía sensitiva periférica).
• Hinchazón generalizada, que incluye hinchazón de brazos y piernas.
• Erupciones cutáneas.
• Infección de las vías urinarias, que puede causar una sensación de escozor al orinar o la necesidad de orinar con más frecuencia.
Frecuentes (pueden afectar a hasta 1 de cada 10 personas):
• Caída.
• Sangrado en el interior del cráneo.
• Menor capacidad para mover o sentir (sensibilidad) en las manos, pies y piernas debido a un daño neurológico (neuropatía sensitivomotora periférica).
• Entumecimiento, picor u hormigueo en la piel (parestesia).
• Sensación de que la cabeza le da vueltas, lo que le dificulta estar de pie y moverse con normalidad.
• Hinchazón causada por retención de líquidos.
• Habones (urticaria).
• Picor en la piel.
• Herpes zóster.
• Ataque al corazón (dolor de pecho que se extiende a los brazos, el cuello y la mandíbula, sensación de sudoración y dificultad respiratoria, sensación de náuseas o vómitos).
• Dolor torácico, infección en el pecho.
• Aumento de la presión arterial.
• Una reducción del número de glóbulos rojos y blancos y de las plaquetas al mismo tiempo (pancitopenia) que le hará más propenso a las hemorragias y a los moratones. Puede sentirse cansado y débil, así como tener dificultades para respirar. Tendrá también una mayor predisposición a coger infecciones.
• Disminución del número de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos) causada a menudo por una infección (linfopenia).
• Niveles bajos de magnesio en sangre (hipomagnesemia), que pueden producir cansancio, debilidad generalizada, calambres musculares e irritabilidad y que pueden producir niveles bajos de calcio en sangre (hipocalcemia), lo que puede causar entumecimiento u hormigueo en las manos, pies o labios, calambres musculares, debilidad muscular, aturdimiento, confusión.
• Niveles bajos de fosfato en sangre (hipofosfatemia), que pueden producir debilidad muscular, irritabilidad o confusión.
• Niveles altos de calcio en sangre (hipercalcemia), que pueden ralentizar los reflejos y producir debilidad de los músculos esqueléticos.
• Niveles altos de potasio en sangre, que pueden producir un ritmo cardiaco anormal.
• Niveles bajos de sodio en sangre, que pueden producir cansancio y confusión, contracciones musculares, ataques (convulsiones epilépticas) o coma.
• Niveles altos de ácido úrico en sangre, que pueden producir un tipo de artritis llamado gota.
• Presión arterial baja, que puede causar mareo o desmayo.
• Dolor o sequedad en la boca.
• Cambios en el sabor de las cosas.
• Abdomen hinchado.
• Confusión.
• Sentirse decaído (ánimo depresivo).
• Pérdida de la consciencia, desmayo.
• Opacidad en el ojo (catarata).
• Daño en los riñones.
• Incapacidad para orinar.
• Resultados anómalos en las pruebas de la función hepática.
• Dolor en la pelvis.
• Pérdida de peso.
• Aumento de la alanina-aminotransferasa.
Poco frecuentes (pueden afectar a hasta 1 de cada 100 personas):
• Ictus.
• Inflamación del hígado (hepatitis) que puede producir picor en la piel, coloración amarillenta en la piel y en la parte blanca de los ojos (ictericia), heces de color claro, orina de color oscuro y dolor abdominal.
• La degradación de las células tumorales tiene como resultado la liberación de compuestos tóxicos en el torrente sanguíneo (síndrome de lisis tumoral). Puede derivar en problemas renales.
• Glándula tiroidea poco activa, lo que puede causar síntomas como cansancio, letargo, debilidad muscular, frecuencia cardiaca lenta y aumento de peso.
• Carcinoma de células basales.
Frecuencia no conocida (no puede estimarse a partir de los datos disponibles):
• Rechazo de trasplante de órganos sólidos (como corazón o hígado).
Comunicación de efectos adversos
Si experimenta cualquier tipo de efecto adverso, consulte a su médico o farmacéutico, incluso si se trata de posibles efectos adversos que no aparecen en este prospecto. También puede comunicarlos directamente a través del Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano: www.notificaRAM.es. Mediante la comunicación de efectos adversos usted puede contribuir a proporcionar más información sobre la seguridad de este medicamento.