El medicamento se le administrará mediante un gotero a través de una vena.
Dosis
Adultos
Su médico determinará la cantidad de medicamento que se le administrará en función de su edad, peso, estado clínico, acidez de la sangre y tratamiento concomitante. Por lo tanto, se tendrán en cuenta sus necesidades individuales de líquidos, electrolitos y energía.
La dosis máxima normal para un adulto es de 40ml/kg de peso corporal al día. La velocidad máxima de perfusión es de 5ml por kg de peso corporal por hora.
Si sufre diarrea o vómitos, su médico decidirá si necesita recibir más medicamento.
Niños
Los niños recibirán una dosis reducida según su edad, peso y estado clínico. Por lo tanto, se tendrán en cuenta las necesidades diarias individuales de líquidos, electrolitos y energía de su hijo.
Si su hijo sufre diarrea o vómitos, su médico decidirá si necesita recibir más medicamento.
Pacientes de edad avanzada
Se aplica básicamente la misma dosis que para los adultos. Sin embargo, su médico tomará precauciones si usted padece otras enfermedades que suelen presentarse con la edad avanzada, como insuficiencia cardiaca o insuficiencia renal.
Otros grupos especiales de pacientes
Se tendrá especial cuidado si tiene una alteración de la tolerancia a la glucosa (por ejemplo, después de una intervención quirúrgica, una lesión grave, falta de oxígeno, fallo orgánico, etc.). En estos casos, se vigilará su nivel de glucosa en sangre mientras recibe esta solución.
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Es poco probable que esto suceda, ya que su médico, farmacéutico o enfermero controlarán la perfusión.
Síntomas
Una sobredosis puede causar un exceso de líquido en el cuerpo, que se seguirá de:
? aumento de la tensión de la piel
? congestión de la sangre
? hinchazón
? agua en los pulmones y en el cerebro
? trastornos del equilibrio de sales y acidobásico
También puede causar:
? niveles altos de azúcar en sangre y presencia de glucosa en la orina.
Tratamiento
Su médico determinará el tratamiento. Puede incluir la interrupción de la perfusión, la supervisión del nivel de sales en sangre y la administración de medicamentos adecuados para tratar los síntomas observados (por ejemplo, diuréticos, insulina). En situaciones extremas, también puede ser necesaria la diálisis.
Si tiene cualquier otra duda sobre el uso de este medicamento, pregunte a su médico, farmacéutico o enfermero.